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#TC2000 Colombia – Perseverancia y resultados en la carrera nocturna

El pasado sábado tuvo lugar una de las carreras más esperadas de la temporada del Total Lubricantes TC2000 Colombia. Se trató de las rondas 5 y 6 con el pit challenge y la competencia nocturna. Para el Team Olafo Racing la fecha era algo más importante, pues se celebraba un año del ascenso del Fiat 147 a la Clase A y sería la primera vez que tomaran pista en la noche. Todo parecía estar en el mejor de los escenarios pero como en el automovilismo nada está escrito y los resultados no se encuentran a la vuelta de la esquina, el motor del legendario auto azul presentó un problema en el empaque de su culata, para cuando se salió a las vueltas de entrenamiento clasificatorias, dejando todas las ilusiones a la expectativa de una reparación contra reloj que podría o no funcionar, dadas las condiciones de estar por fuera del taller. Eran entonces alrededor de las 2 de la tarde y algo más de seis horas separaban a la dupla de Daniel Moreno y Javier Zipaquirá de enfrentar una carrera muy importante en la clasificación del campeonato y en la evolución del equipo. El tema era muy complejo y en cualquier momento los esfuerzos podrían haber dejado a todos plantados en la mitad del camino, perdiéndose todo el trabajo de preparación que se había hecho previo al evento.

Las cosas iban caminando en el programa de las dos válidas del TC2000 y mientras se hacía hasta lo imposible en el pit del Team Olafo, se formaba una de las grillas más grandes que se han visto en la historia del Autódromo de Tocancipá. Se trataba de la Clase A con más de 46 autos en una doble fila interminable desde unos metros antes de la línea de meta y en sentido antihorario casi hasta donde comienza el curvón del gancho. Allí estaba llegando a formación el otro Fiat 147 que participa en el TC, el de Edwin Carrillo y Mary González, patrocinado por CarMagnum, Asopartes, Amortiguadores Monroe y el Colegio Liceo San Carlos. Esta vez manejado por Carrillo. El pelotón de la carrera lo encabezaba Luis Lezcano, quien se había clasificado con su Clio en la pole position, mostrando su buen momento en la competencia más difícil del campeonato de turismos colombiano.

La carrera de Carrillo fue una de las mejores vistas desde que decidieron preparar al impecable 147. La maestría de su manejo mostró la evolución del auto en competencia y tal vez la ida del fantasma de los fallos mecánicos que le han jugado malas pasadas desde hace un año cuando se le vio tomando la actividad deportiva. Fue un gusto para los aficionados y para todos los seguidores de este fierro, ver como el pilotaje lo llevaba vuelta por vuelta a superar carros con muchas capacidades, pero que en pista se rendían ante los brazos de Edwin. Toda esta lucha se vio frenada por las neutralizaciones y una bandera roja que fueron minando las posibilidades de ir más adelante, sobretodo con un tiempo de competencia apenas de 20 minutos, situación que dificulta remar desde atrás hasta las primeras posiciones. El resultado obtenido, un meritorio puesto 24 en la vuelta del líder y un mejor tiempo de vuelta de 1:16.176 en una carrera ganada por el Clio de Lezcano. Posteriormente para la carrera de la Academia Clase B, el mismo auto, pero manejado por Mary González, marcaba un puesto 20 en la válida quinta, con un mejor tiempo de 1:24.471.

Por el lado del Team Olafo, los trabajos seguían. La concentración y la juntada de muchas manos para la mecánica (incluidas las de su patrocinador Serviautos del Quindío). Desde lejos se podía observar como se concentraban los esfuerzos de Javier Zipaquirá y Daniel Moreno para hacer encajar cada una de las piezas del complejo motor de este Fiat 147. Varios integrantes del equipo también estaban pendientes de que las cosas llegaran y los esfuerzos se concentraran en cumplir con el objetivo de tener el carro listo para la noche. Las condiciones hacían todo más complejo pues la temperatura bajaba pero la adrenalina del trabajo mecánico hacía olvidar las frías oleadas de viento que ya en el comienzo de la jornada nocturna hacían indispensable o estar bajo presión o compitiendo al calor de los motores. Este era el ambiente que le daba la salida a otras competencias; los autos de la Clase C -categoría de formación- corrían en su horario habitual de la caída de la noche y las luces del pace car, un flamante Maserati, mostraban a los pilotos de este divisional preparatorio.

Como el programa se había retrasado por el tiempo que duró suspendida la primera carrera de la Clase A, ocurrió algo que no se había visto en el TC y fue precisamente que a la Academia Clase B le tocó correr en condiciones nocturnas. Así las cosas al “Lobo”, el segundo de los carros del Team Olafo (Mazda 323), quien se había perdido de la válida quinta de su categoría por un problema mecánico, le tocó también inaugurarse en el recorrido nocturno. También lo hacía Mary González con el Fiat de CarMagnum. Este era entonces el abrebocas de las carreras nocturnas y las cosas se vieron muy bien en pista, el Mazda de Edgar Melo y José Luis Machado mostró excelentes duelos en pista con el Fiat 128 de C.A.V.A. Finalmente la dupla de Melo-Machado terminaron en un meritorio puesto décimo y Mary González doceava.

Llegaba entonces la hora de la verdad para el Fiat 147 de Moreno y Zipaquirá. Los trabajos mecánicos surtieron sus frutos y el auto estaba listo para ponerse en pista. La satisfacción por el deber cumplido y la rapidez con que se realizaron las complejas labores de puesta a punto del motor permitieron que todo se alineara para abordar la dificultad del trazado de Tocancipá que en la noche y sin iluminación artificial en todos los sectores de la pista (tan solo en algunas partes de la recta principal), impone un reto muy complejo para los pilotos pues tienen que lidiar con puntos ciegos en las curvas que no son tan fáciles de resolver. Esta difícil tarea le correspondió a Javier Zipaquirá, segundo piloto de Olafo Racing y lo hizo con lujo de detalles, posicionándose en el puesto 20 del clasificador con 41 autos en pista y marcando un mejor tiempo de vuelta de 1:17.812, sin pérdida de vuelta en una competencia ganada por Germán Reyes. Para esta manga, el auto de Edwin Carrillo tuvo problemas mecánicos que lo resignaron al puesto 34 y con pérdida de cinco vueltas. Las cosas para el Team Olafo tuvieron entonces el cara y sello de haber estado con problemas mecánicos pero también haber podido concentrar los esfuerzos para poner el fierro en pista y demostrar una vez más que el trabajo mancomunado de los integrantes del equipo, se pueden conjugar como una hermandad para producir los mejores resultados en una evolución que seguirá cosechando frutos, resultados y tarde que temprano un nuevo podio.

Nota preparada por Alejandro Cárdenas Leuro@alejocard para La Máxima.net

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